Casa Colonial

Arquitectura

2019

Información:

Escala -  S / 180m2

Estado - En Proceso

Cliente - Privado

Localización - El Pardo, Madrid

En el área metropolitana de Madrid, a pesar de su carácter predominantemente urbano, existen ciertos espacios naturales protegidos de gran valor ecológico como el Monte de El Pardo. En él se pueden encontrar edificaciones patrimoniales construidas hace más de medio siglo que en la actualidad presentan la oportunidad de ser rehabilitadas con una mirada sostenible y responsable. El presente proyecto se ubica en una de estas edificaciones; un unifamiliar pareado de 180 m2 sobre tres plantas.

En este proyecto se llevan a cabo una serie de intervenciones arquitectónicas que permiten la rehabilitación energética integral, a la vez que multiplican las experiencias de uso y optimizan la superficie útil sobre esta vivienda. En planta baja destacan las estancias amplias, libres de obstáculos y multifuncionales, por ejemplo: la cocina-comedor, no siendo solo un lugar de almuerzo, sino también un espacio de trabajo y reunión familiar que se integra con el resto del salón. La relación entre el interior y el exterior se diluye a través de grandes ventanales ubicados en fachadas opuestas favoreciendo la ventilación cruzada y garantizando unas óptimas condiciones lumínicas durante todo el año. Sobre la planta superior se ubican las estancias privadas, a través de la incorporación de nuevos cerramientos de madera maciza sobre cubierta se proporciona gran cantidad de luz y se garantiza la renovación de aire en el interior de estas. La orientación norte, más desfavorable en términos de comportamiento pasivo, queda reservada para espacios de circulación y baños.

El pavimento interior de granito granallado (extraído de la propia Sierra de Madrid) ayuda al buen comportamiento del suelo radiante en las estaciones más frías gracias a su alta inercia térmica, mientras que en el verano mantiene el frescor en las estancias de planta baja. Nuevos cerramientos y la incorporación de aislamiento térmico en todo el perímetro ayudan a minimizar las pérdidas energéticas de la vivienda. El agua de la pileta exterior, protegida por vegetación, contribuye a un proceso conocido como “enfriamiento evaporativo” en verano. Estas estrategias pasivas favorecen un comportamiento bioclimático óptimo y aportan la calidez necesaria para un hogar.

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